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Ataque y desastre, Ingles en Cartagena de Indias 1741 |
Blas de Lezo, General de la Armada Nació en Pasajes (Guipúzcoa). En 1701 ingresó
como guardiamarina y En 1713 fue ascendido a Capitán de navío, Contrajo matrimonio en el Perú en 1725 y en
1730 regresó a España siendo ascendido .En 1732 y a bordo del Santiago hizo una expedición a Orán comandando 54 buques y 30.000 hombres. Orán fue rendida pero Bay Hassan reunió de nuevo tropas y sitió la ciudad poniéndola en grave aprieto. Lezo acudio en socorro con seis navios y 5.000 hombres logrando ahuyentar al pirata argelino tras reñida lucha. Persiguió su nave capitana de 60 cañones que se refugio en la bahia de Mostagán defendida por dos castillos y 4.000 moros. Esto no arredró a Lezo, que entró tras la nave argelina despreciando el fuego de los fuertes incendiándola y causando además gran daño a los castillos. Patrulló luego durante meses aquellos mares impidiendo que los argelinos recibieran refuerzos de Constantinopla hasta que una epidemia le forzó a regresar a Cadiz. En 1734 el Rey premió sus servicios
promoviéndolo a General de la Armada. En 1737 regresó a América con los
navios Fuerte y Conquistador y fue nombrado Comandante
General de Cartagena de Indias, plaza que defendió de los embates del
almirante inglés Sir Edward Vernon, página gloriosa de las armas españolas La Invencible inglesa contra Cartagena de Indias (1741) La derrota de la Armada Inglesa en Cartagena de Indias en
el siglo XVIII es un acontecimiento silenciado en la historia inglesa y
desconcocido para la gran mayoría de españoles. La Historia está hecha de
muchas mentiras, silencios y exageraciones y ésta página gloriosa de la
época colonial está injustamente olvidada por el saber popular español y
merece la pena contribuir a su difusión. En Octubre de 1739 Inglaterra declara a España la guerra
de la oreja de Jenkins y planea tomar la ciudad donde confluyen las
riquezas de las colonias españolas, Cartagena de Indias (Colombia), dominar
el comercio en el Caribe y, en una operación combinada con las fuerzas del
Comodoro Anson que con el navio Septrentión y dos buques menores
acosaba las colonias del Pacifico Sur, aniquilar el imperio español en
América. Aunque el origen de la guerra fue la rivalidad comercial
entre las dos potencias, la causa inmediata de la conflagración fue un
incidente cerca de la costa de Florida cuando el capitán de un guardacostas
español, Juan León Fandiño, interceptó el Rebbeca al mando de
Robert Jenkins y le hizo cortar a éste una oreja; después de lo cual le
liberó con este insolente mensaje: "Ve y dile a tu Rey que lo mismo le
haré si a lo mismo se atreve". Este suceso enardeció a la opinión
pública inglesa y dió lugar a que su Gobierno, presidido por su Primer
Ministro Mr. Walpole, declarara la guerra a España presionado por
comerciantes de la City que apetecían la conquista de nuevos mercados. El 13 de Marzo de 1741 apareció por "Punta Canoa", poniendo en vilo la ciudad de Cartagena, la mayor flota de guerra que jamás surcara los mares hasta el desembarco de Normandía: 2000 cañones dispuestos en 186 barcos, entre navíos de guerra, fragatas, brulotes y buques de transporte. La flota, muy superior a la Invencible de Felipe II que sólo disponía de 126 navíos, está dirigida por el almirante Sir Edward Vernon y transporta 23.600 combatientes entre marinos, soldados y esclavos negros macheteros de Jamaica. En la expedición vienen 4.000 reclutas de Virginia bajo las órdenes de Lawrence Washington, medio hermano del futuro libertador George. Las defensas de Cartagena no pasaban, en cambio, de 3.000 hombres entre tropa regular, milicianos, 600 indios flecheros traídos del interior más la marinería y tropa de desembarco de los seis únicos navíos de guerra de los que dispone la ciudad: el Galicia que era la nave Capitana, el San Felipe, el San Carlos, el Africa, el Dragón y el Conquistador. Este pequeño contingente está dirigido por hombres decididos a defenderse hasta morir: el Virrey Sebastián de Eslava, Teniente General de los Reales Ejercitos con larga experiencia militar, y bajo su mando, pero en el mar, el celebre General de la Armada D. Blas de Lezo, lobo de mar que ya ha participado en 22 batallas y expediciones navales perdiendo la pierna y el ojo izquierdo en Málaga y Toulon y quedándole lisiada la mano derecha en Barcelona. Seguían en la jerarquía el Mariscal de Campo D. Melchor de Navarrete, Gobernador de la ciudad, a cuyo cargo quedó la parte administrativa y el abastecimiento de víveres, y el Coronel D. Carlos Des Naux, Ingeniero militar y Director de obras de fortificación, quien actuó primero como Castellano del Castillo de San Luis de Bocachica y luego como Castellano de San Felipe de Barajas. Aunque con algunas discrepancias de criterio en materia estratégica entre Blas de Lezo y el Virrey los cuatro hombres lograron por fin unificar su acción baja la dirección de Eslava y resistir a pie firme el embate inglés.
Años antes Vernon ya había merodeado dos veces Cartagena,
y trazando círculos de buitre se había presentado frente a la bahía, pero
Lezo lo había puesto en fuga con maestría de consumado marino. En la primera
ocasión cerró el puerto con cadenas y situó sus buques en Bocachica para que
los ingleses no pudieran entrar sin batirse con ellos e instaló en tierra un
grueso cañón de 18 libras de su nave capitana lo que sorprendió al enemigo
al contestar con artillería por un lado de la ciudad que consideraban
desguarnecido. En la segunda dispuso sus naves de manera que con su fuego se
encerrará a los navios ingleses dentro del campo de tiro largo y corto, los
cuales de nuevo sorprendidos abandonaron la zona. Ahora Vernon, envalentonado tras una acción de rapiña en
la mal defendida ciudad de Portobelo (Pánama), vuelve con efectivos
considerables y escribe a Lezo cartas desafiantes. Éste, como buen vasco, es
tozudo y quisquilloso en cuestiones de honor: 'Hubiera estado yo en
Portobelo, no hubiera Usted insultado impunemente las plazas del Rey mi
Señor, porque el ánimo que faltó a los de Portobelo me hubiera sobrado para
contener su cobardía..." Vernon despliega la flota bloqueando la entrada al puerto, y tras silenciar las baterías de "Chamba", "San Felipe" y "Santiago" desembarca tropas y artillería. Es tan impresionante el despliegue de barcos en el horizonte que algunos vecinos consideran la situación perdida y procuran ponerse a salvo. Vernon ordena un cañoneo incesante que durará 16 días y noches al castillo de San Luis de Bocachica con un promedio de "62 grandes disparos por hora". El castillo está defendido por 500 hombres al mando de Coronel Des Naux. Por su parte Lezo coloca cuatro de sus navíos, el Galicia, el San Felipe, el San Carlos y el Africa del lado interior de la bahía y en las proximidades del Castillo para apoyarlo con sus cañones. Aunque la defensa de Bocachica fue heroica con Lezo y Des Naux peleando en primera fila los defensores han de evacuarlo ante la abrumadora superioridad enemiga. Lezo hace barrenar e incendiar sus buques para obstruir el canal navegable de Bocachica, cosa que consigue parcialmente ya que el Galicia no coge fuego a tiempo. Sin embargo, se ha logrado retrasar el avance inglés de forma considerable y ello favorecerá el desarrollo de epidemias entre los asaltantes.
Vernon entró entonces triunfante en la bahía con su buque
Almirante con las banderas desplegadas y el estandarte de General en Jefe
escoltado por dos fragatas y un paquebote, y dando la batalla por ganada
despachó un correo a Jamaica e Inglaterra con tan fausta noticia. Tras ello
ordena el desembarco masivo de artilleria y cañonear el Castillo de San
Felipe desde mar y tierra con el fin de ablandar la resistencia final. La defensa fue numantina y la batalla violenta. Al fin Vernon resuelve que la infantería tomará fácilmente la fortaleza pues se encuentra con daños considerables. La noche del 19 al 20 de abril se dan los hechos decisivos, los atacantes al mando del General Woork avanzan entre sombras en tres columnas de granaderos y varías compañías de soldados, además de los esclavos macheteros jamaicanos que van en vanguardía. Su progresión es lenta por el pesado equipo de guerra que transportan y por el fuego de fusilería desde las trincheras y lo alto de la fortaleza. El avance se frena ante las murallas ya que por imprevisión la longitud de las escalas para salvar el foso resultan cortas y los atacantes quedan aturdidos al no disponer de fajinas y materiales para facilitar la aproximación al fuerte. Los defensores arrecian en su fuego nutrido y certero desde lo alto, lo que origina una mortalidad espantosa. Al alba un macabro espectáculo de muertos, mutilados y heridos vagando como espectros aparece alrededor de San Felipe haciendo evidente la hecatombe inglesa. La salida de los españoles que cargan a bayoneta calada provoca la huida desordenada de los asaltantes que pierden cientos de hombres y todos sus pertrechos. El bombardeó inglés prosigue desde el mar 30 días más sin
un objetivo claro, pero el cólera y el escorbuto comienzan a provocar
decenas de muertos que flotan en la bahía lo que hace la situación
desesperada. Mientras en Inglaterra se supone como cierta la victoria
con arrogancia y orgullosa satisfacción. Aún se desconoce el infausto final
y se acuñan medallas conmemorativas mostrando a Lezo arrodillado ante Vernon
entregándole la espada con la inscripción "el orgullo español humillado
por Vernon". En ellas el vencido aparece con dos piernas, dos ojos y
dos brazos para obviar que es un hombre lisiado. En el reverso había seis
navios y un puerto, y alrededor la inscripción: quien tomo Portobelo con
solo seis naviós, Noviembre de 1939. Éstas medallas, de las que se
conservan algunas todavía, fueron motivo de burla durante mucho tiempo por
parte de los enemigos de Inglaterra, "debiendo ser en sus autores tanta
mayor la vergüenza cuanto fue mayor su ligereza y arrogancia". Semanas después Lezo malherido y extenuado por la batalla
se hunde en las tinieblas del olvido. Sus últimos momentos se enmarcan
dentro de la ingratitud y la amnesia de un camastro en algún hospital de
Cartagena. Su cuerpo cercenado se deposita sin honores y se ignora donde
esta enterrado. El asalto a Cartagena de Indias pasó así a ser un anecdótico episodio de mala suerte debido a enfermedades tropicales mal conocidas. El propio Nelson fue en cierto modo víctima de esta conspiración de silencio. Poco después de afirmar que los Dons sabían hacer barcos pero no pelear tuvo que retirarse humillado y sin su brazo derecho tras el intento de captura de Tenerife (Julio de 1797), cosa que también daba por hecha, y entregar su vida en Trafalgar ante los Dons que pelearon de forma valiente bajo un inepto mando francés. Y los españoles, por contra de los ingleses, somos tan miserables que nos avergonzamos de nuestras hazañas y hurtamos al saber popular figuras como la de Blas de Lezo y Olavarrieta, marino español y vasco de Pasajes (Guipuzcoa). Su legendaria vida, y anónima muerte, contribuyó a cambiar la historia en América y no desmerece frente al mejor guión de aventuras de Hollywood. Todo lo que se pueda hacer por difundir esta figura silenciada por unos y olvidada por otros parece insuficiente. Su lugar en la historia ha de estar junto a los grandes nombres de la época colonial. Por mi parte sólo espero que mediante esta página contribuya, aunque fuera de forma modesta, a lograr ese objetivo. Cántabros en Cartagena de Indias (1741) D. Blas de Barreda y Campuzano. Nacido en Santillana, Capitán de fragata. Durante el sitio se condujo con notable arrojo y bizarria y tuvo el honor de ser comisionado por Lezo y Eslava para traer la noticia de la victoria a España. Tras anunciar la ventajosa noticia se le confió el Brillante que patrulló en el Mediterraneo y costas de Francia. D. Felipe Gonzalez Haedo. De Santoña. Embarcado en el navio Europa, estuvo a las órdenes de D. Blas de Lezo en los dos intentos de invasión de Cartagena por Vernon. Obtuvo el honor de que le confiriesen el mando del baluarte de San Pedro Mártir, y tuvo la fortuna de participar en el rechazo a los ingleses en el castillo de San Felipe de Barajas. Por su conducta resuelta se le ascendió a Alferez de navio el 23 de marzo de 1741.
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